El Mirandés es una forma de vivir

El CD Mirandés se encuentra en el imaginario colectivo del futbolero español como el autor de una de las gestas más meritorias de la historia de nuestro fútbol. Dirigidos por Carlos Pouso, el equipo rojillo realizó una magnífica -y sorpresiva- participación en la Copa del Rey de la temporada 2011-2012, cayendo en semifinales frente al Athletic Club después de eliminar al Villarreal, al Racing de Santander y al Espanyol. El Pichichi de aquél torneo fue Pablo Infante, un veterano jugador que recibió muchísima atención mediática tras descubrirse que trabajaba como banquero en su día a día.

Unos buenos resultados en copa que se vieron refrendados con un ascenso a Segunda División frente al Atlético Baleares después de dominar el Grupo II con mano de hierro.

Tras ese ascenso consiguieron asentarse durante cinco años en Segunda División, alternando temporadas buenas como la 2014-2015, en la que quedaron octavos, a dos puntos de disputar Playoff de ascenso a 1ª con otras no tan buenas como la 2013-2014, en la que no descendieron gracias al descenso administrativo del Real Murcia. Algo bastante meritorio para una localidad de poco más de 35.000 habitantes y para un equipo que ha estado 50 de sus 91 años de vida en Tercera División.

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El retorno a Segunda B

La temporada 2017-2018 supondría el retorno a la división de bronce del CD Mirandés. Consumado el descenso a finales de mayo, el consejo de administración del club renovaría a Pablo Alfaro, que ya dirigió al equipo rojillo las diez últimas jornadas de la temporada anterior, con el objetivo de que les devolviera a la división de plata. Con este ambicioso objetivo en mente, la dirección deportiva dirigida por Jesús Seba se movió en el mercado para conseguir una plantilla de garantías que compitiera en un grupo tan duro y disputado como el Grupo II.

No es de extrañar, por tanto, que mantuviesen en su plantilla a jugadores importantes como el capitán Ruper, Kijera y el portero Sergio Pérez y construyesen en torno a ellos un bloque formado por jugadores asentados en equipos importantes de la categoría de bronce como Limones, Paris Adot, David Prieto, Eloy Gila, Borja Sánchez o Pito Camacho y por encima de todos ellos, Diego Cervero, el jugador en activo con más goles en Segunda B. A todos ellos habría que añadirles el retorno de Igor Martínez, un jugador que había dejado un buen sabor de boca en su anterior etapa en Miranda.

A este grupo de veteranos, que conforma el núcleo de la plantilla, se le suma un grupo de jugadores jóvenes pero experimentados en la categoría, como Antonio Romero, Israel Puerto y Yanis Rahmani, quien se ha destapado como una de las revelaciones de la competición gracias a sus 10 goles. En el mercado invernal incorporarían a otros dos jugadores que encajarían en este perfil: Bruno Rivada y Eneko Undabarrena, además del centrocampista Fernando Llorente.

Un bloque rocoso y compacto, apropiado para la exigencia de la categoría, formado por Melli, Kijera y David Prieto, pero con jugadores creativos como Antonio Romero y Diego Peláez, además de extremos verticales como Borja Sánchez, Yanis Rahmani o Igor Martínez. En punta, Diego Cervero, que con 23 goles ha sido el máximo goleador de toda la Segunda B, escudado por Pito Camacho y Eloy Gila, dos delanteros más móviles en la zona de tres cuartos de campo.

“Aquí todo el mundo aporta su granito de arena”, señala el capitán rojillo Ruper. “Sí que es verdad que hay jugadores como Cervero, que ha tenido un año buenísimo metiendo goles, pero hay otros compañeros que han hecho un trabajo que es importante, pero que no es tan vistoso. Al final lo que importa es el conjunto y aquí siempre miramos por el grupo”.

Una mentalidad que les ha llevado a concluir la temporada regular como campeón del grupo y el equipo con más puntos (76) y victorias (23) dentro de la categoría sin ser uno de los equipos que más goles ha metido y menos ha encajado. En el Playoff de campeones se enfrentaron al Mallorca CF, que les derrotó por un global de 1-3 y les mandó a buscar el ascenso por el camino largo. En la fecha de publicación de este reportaje, se encuentran disputando la eliminatoria frente al CD Extremadura, al que derrotó por 0-1 en el partido de ida.

“Muchos se piensan que esto va a ser muy fácil, que vas a subir con la gorra… Y eso no es así: la Segunda B es muy complicada, los equipos trabajan muchísimo y cualquier rival te puede complicar la vida. Ya sabíamos que iba a ser así: hay muchos clubes que nada más descender no se meten en Playoff… Nosotros no solo nos hemos metido en Playoff, sino que encima nos hemos metido como líderes, cosa que no es nada fácil”, asegura Ruper. “Sabíamos que iba a ser un grupo complicado, con campos muy complicados como Gobela o Merkatondoa, y además hemos tenido partidos muy complicados como el del Caudal, que finalmente pudimos sacarlo”.

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La cantera

Es difícil sacar jugadores de élite en una localidad de 35.000 habitantes. Además, el Burgos CF, con un trabajo de cantera más que notable, suele incorporar a los mejores jugadores de la provincia aprovechando que es la capital. Miranda, en cambio, aprovecha su proximidad con Álava para incorporar también a jugadores de dicha provincia y formarlas en una cantera que ha ido desarrollándose paralelamente al crecimiento del equipo.

El CD Mirandés cuenta desde el 2005 con un filial, que esta temporada ha competido en Primera Regional, y por el que han pasado jugadores que han debutado con el primer equipo, como Andrés del Olmo, Jon Vega o Eric García, además de nutrir a muchos equipos de la zona con sus descartes.

Aunque esta proximidad con Álava también es perjudicial, ya que hay jugadores que prefieren incorporarse al Alavés. Es el caso del que posiblemente sea el futbolista mirandés más conocido en la actualidad: el portero de Osasuna Sergio Herrera, o de Asier Barahona, que tras formarse en la cantera del Mirandés pasó al Alavés y, tras ascenderles a Segunda División, volvió nuevamente al conjunto rojillo para jugar allí otras dos temporadas.

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Una manada de jabatos

A los aficionados del CD Mirandés se les conoce como jabatos porque el jabalí es un animal típico de la zona de Miranda de Ebro, aunque la razón principal por la que se escogió este nombre es por la energía y el carácter luchador que tienen estos animales.

Estos dos adjetivos encajan a la perfección con una afición que convierte a un campo como Anduva en una auténtica caldera gracias a sus constantes cánticos y a su entrega. Ruper considera que “es algo de admirar”. Yo siempre digo que tenemos una afición que no nos la merecemos: se desplazan a todos los estadios y en casa siempre hay un ambiente muy bueno. Para nosotros jugar en Anduva siempre es un lujo, porque vas a otros campos de la categoría y ves que tienen 100 o 200 aficionados”.

Con motivo del derby contra el Burgos CF -posiblemente, su rival más acérrimo- su afición comenzó a realizar el “aplauso vikingo” que popularizó la selección islandesa en la Eurocopa de 2016 y ya se ha convertido en una seña de identidad del equipo y de su carácter.

Ante lo que les queda esta temporada, Ruper avisa a su afición: “Lo único que tenemos que pedirles es que lo den todo, que nosotros haremos lo mismo en el campo. Algún día estaremos  más acertados, otros menos, pero que confíen, porque al final de temporada queremos darles alegrías”.

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