El reducto burgalés

Burgos es una ciudad muy futbolera. Tan futbolera que cuenta con tres equipos en Tercera -el Real Burgos, el Bupolsa y el Burgos Promesas- y uno en Segunda B: el Burgos CF. La relación entre ellos cuatro es, cuanto menos, curiosa:

El fútbol de clubes comenzó en 1922 gracias al Burgos Footbal Club, aunque los orígenes del Burgos CF son algo confusos y se considera que aquella denominación comenzó a utilizarse en 1949. En la década de los 70 vivió su época dorada en la década de los 70, disputando seis temporadas en Primera División. Aquellos años pasaron por sus filas varios jugadores que, años después, se convertirían en entrenadores reputados como Miguel Ángel Portugal y Sergio Kresic. Aunque hay un nombre que destaca por encima de todos: Juan Gómez ‘Juanito’.

Aquél equipo desaparecería en 1983 debido a su grave situación económica y su filial, el Burgos Promesas, que militaba en Tercera División, se convertiría en el Real Burgos CF. Dicho equipo militaría tres temporadas consecutivas en Primera División (1990/1991 a 1992/1993), donde militaron jugadores como Elduayen -portero del Superdepor-, Joseba Agirre, Loren o Gavril Balint -campeón de la Copa de Europa con el Steaua de Bucarest-. Dejarían de competir en 1996 y en 2011 reaparecerían en Provincial.

En verano de 1994 se refundaría el Burgos CF, que comenzaría a competir en categorías regionales y ascendió categorías de forma meteórica. En junio del 2001 ascenderían a Segunda División y en 2002 se ganarían la salvación en el campo de la mano de Enrique Martín Monreal, aunque acabarían descendiendo administrativamente por no haberse convertido en Sociedad Anónima Deportiva. Tras esto, años de inestabilidad en los despachos hasta la y de relativa estabilidad en el terreno de juego, combinando años de playoff con otros de zona media de la tabla hasta su descenso a Tercera en 2008.

En dicha categoría estuvieron durante cuatro de las siguientes cinco temporadas -la temporada 2011-2012 la jugarían en Segunda B y descenderían nuevamente a Tercera para volver a ascender nuevamente en 2013-. En 2010, el Bupolsa se convertiría en su filial -renunciarían dos temporadas después-.

A día de hoy, la relación entre los cuatro es bastante compleja. El Real Burgos no tiene relación cordial con ninguno de los otros y una gestión bastante criticable. El Burgos CF tiene un convenio con el Burgos Promesas que les permite ceder jugadores a Tercera para que se fogueen. Para más inri, han tenido alguna que otra disputa en asuntos como el uso de El Plantío, el estadio más importante de la ciudad y que es de propiedad municipal.

La conversión en SAD

La entrada a la presidencia de José Luis García en diciembre de 2016 trajo la conversión en Sociedad Anónima Deportiva y una importante inyección económica para la temporada 2017-2018. Una especie de ‘borrón y cuenta nueva’ para un equipo que salvó la categoría por los pelos en el play-out ante el Linares la temporada anterior.

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Con el único objetivo de dar un salto de calidad importante, la dirección deportiva se movió muy bien en verano fichando a jugadores con experiencia en categorías superiores como Aritz Borda, Jagoba Bebide, Mikel Saizar o Adrián Cruz; además de jugadores asentados en Segunda B como Carlos Álvarez, David Martín o Iker Hernández.

“Lo que más me atrajo fue que el club es un histórico y la ciudad en sí: porque está cerca de casa y es capital de provincia, algo que para un hipotético ascenso da mucha más repercusión. Además tenía muy buenos recuerdos de jugar en El Plantío y me hizo mucha ilusión”, asegura Saizar. En términos similares se manifiesta Adrián Cruz, que eligió al Burgos “por el club, el proyecto, su afición y la ciudad”.

La nueva directiva realizó esta conversión con el objetivo de ascender a Segunda División. Rubén Guerra, aficionado del conjunto burgalés cree que es algo a lo que “se podría optar, pero tienen que cambiar mucho las cosas. Jugando como ahora, me da que tendremos que esperar muchos años para ver al Burgos en Segunda otra vez”.

La muralla de Burgos

Entre agosto y octubre convivieron dos murallas en la ciudad de Burgos: la que rodea algunas zonas de su casco histórico y la diseñada por Patxi Salinas; con Mikel Saizar en la portería y Andrés González, Julio Rico, Aritz Borda y Eneko Zabaleta en la defensa. Más de nueve partidos -865 minutos, récord de la categoría- sin sacar el balón de la portería, lo que les sirvió para conseguir 19 puntos y convertirse en líderes de su grupo. Rubén califica este arranque de temporada como “lo mejor que habíamos visto nunca. No nos lo podíamos ni imaginar”.

Pero, al igual que le ocurrió a la muralla, derribada en varias zonas durante los siglos XVIII y XIX, la fortaleza defensiva del Burgos se vió mermada a base de goles. Desde que Diego Cervero perforase las redes de Saizar en la jornada 10 hasta el final de la primera vuelta, tan solo consiguieron dejar la portería a cero en dos partidos más -una victoria frente a la Peña Sport y un empate frente al Barakaldo-. En los otros siete partidos, tres derrotas, tres empates y una victoria. Durante el mes de enero siguieron con esta irregularidad, lo que acabó provocando la destitución de Patxi Salinas y su posterior sustitución por Alejandro Menéndez, de un estilo radicalmente opuesto al del entrenador vizcaíno.

Una decisión impopular en varios sectores de la afición y un cambio que no ha sido nada positivo, ya que los resultados no han mejorado drásticamente y las sensaciones que en ocasiones ha transmitido el equipo no son para nada positivas.

“Éramos un equipo para estar arriba, lo demostramos a principio de temporada y por H o por B no hemos podido mantenernos. La temporada fue larga, hubo momentos chulos y es con lo que me quedo. No me arrepiento para nada de haber firmado aquí”, admite Adrián Cruz

La afición y El Plantío

La provincia de Burgos limita con prácticamente todas las provincias -Asturias, Gipuzkoa y Navarra son las excepciones, y tampoco están excesivamente lejos- que tienen equipos en el Grupo II de Segunda B. Sin duda, toda una ventaja para una afición que tiene la sana costumbre de viajar a los partidos de su equipo.

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Y es que el Burgos CF es el equipo que más aficionados tiene en la provincia. De hecho, para ellos es su primer equipo, algo que por desgracia no es muy común en estas categorías. Normal, por tanto, que el ambiente que se crea cada dos fines de semana en El Plantío es espectacular. No obstante, el mítico cántico “¡Hola, Fondo Norte!, ¡Hola, Fondo Sur!” se inventó allí –AQUÍ podéis ver la historia completa-.

“La afición es impresionante y lo ha demostrado toda la temporada: metiendo 1.300 personas en Miranda, acompañandonos en masa a todos los desplazamientos… Estamos orgullosos de ellos”, afirma Adrián Cruz.

A Mikel Saizar, el apoyo de su afición, tanto en casa como fuera, le hace “una ilusión tremenda”, admite. “Si puedes luchar un poco más por ellos, pues luchas. La presión que crean es tan buena que nos ayuda a estar a tope”.

La cantera

Actualmente hay 15 jugadores burgaleses en las tres primeras categorías del fútbol español: los más destacados, Diego Rico, lateral del Leganés, y Sergio Herrera, portero del Osasuna. En el Villarreal B se encuentra también Mario González, que ha contado con minutos en el primer equipo e incluso llegó a debutar en la previa de Champions League frente al Mónaco.

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La nueva presidencia tenía entre sus objetivos la construcción de una ciudad deportiva que impulsase la cantera. Y es que una de las notas positivas del club blanquinegro esta temporada ha sido la aportación de dos canteranos: el defensa Sergio Esteban y el extremo David Manzano, que ha revolucionado algunos partidos con su juego eléctrico.

Sin olvidarnos de su capitán, Andrés González, también burgalés, formado en la cantera y que regresó a casa hace cinco temporadas tras pasar por el Eibar, la UD Salamanca y el Racing B. Para Mikel Saizar que su capitán sea burgalés “es lo mejor del club. Porque nos ayuda muchísimo a los que venimos de fuera y es muy significativo. En mi opinión, esto debería de ser así en todos los clubs”.

Teniendo en cuenta la apuesta que el club pretende hacer por la cantera, y habiendo otros tres clubes en la ciudad… ¿En unos años podría haber una mayoría de jugadores burgaleses en el Burgos CF?

“Se ha demostrado que la gente de Burgos también vale.  Se debería de dar oportunidades a la cantera y, lo que no se tenga, traerlo de fuera”, admite David Manzano. En términos similares se manifiesta Adrián Cruz, que considera que “a la afición y al club le gusta que haya canteranos, pero también hay que cumplir ciertas obligaciones y es normal que se traiga gente de fuera”.

Para Manzano jugar en el equipo de su ciudad “es todo un orgullo”. Para él, haber llegado allí “representa que con ilusión y sacrificio se puede llegar a jugar en el equipo donde todos los burgaleses soñamos con jugar”.


Fotos: José Manuel Simón Rodríguez

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