Siguen los goles en Las Gaunas

La expresión “Gol en Las Gaunas” ha trascendido el ámbito periodístico para convertirse en una expresión sinónima a “sorpresa” o que ha sucedido algo inesperado. Y es que el CD Logroñés se convirtió en uno de los equipos más queridos por los aficionados al fútbol español a finales de los ochenta y en la década de los noventa, época donde estuvo ocho temporadas consecutivas en Primera División -de la 87/88 hasta la 94/95; su última temporada fue la 96/97-.

Un equipo con personalidad

Salva Chamorro, el último futbolista en firmar por un club de la capital riojana -la UD Logroñés-, afirma que “el Logroñés era un equipo histórico que todo el mundo veía con buenos ojos. No le caía mal a nadie”. El delantero murciano, que no solo se ha sentido atraído por la propuesta de un equipo “que estaba en línea ascendente y peleando por el playoff”, se muestra encantado de defender los colores de un equipo así. Y es que, ¿qué tenía el Logroñés que lo hacía tan querido?

Por ejemplo, que en sus años en la élite, pasaran por allí jugadores como el Tato Abadía, alguien que estéticamente está en las antípodas de lo que es un jugador de élite actualmente: más pelo en el pecho y en la cara que en la cabeza, medias bajas y sucias, la apariencia de un señor de cuarenta y cinco años…

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Pero que sin ninguna duda, era también la personificación de lo que significaba aquél club: incansable, duro, tenaz. Alguien que no se rendía nunca y que llegó a jugar en Primera División después de pasarse toda la juventud trabajando en la huerta. Es inevitable que muchos asocien al Logroñés con su figura.

En una época donde no existía el fútbol en países como Qatar, China o Arabia Saudí, muchos jugadores de primer nivel daban sus últimos coletazos en la élite en equipos más pequeños. Aprovechando esta coyuntura, los aficionados riojanos pudieron ver a jugadores nacionales como Manu Sarabia, VoroQuique Setién y Suso García Pitarch o a extranjeros como Toni Polster y Rubén Sosa.

Allí, también se consagraron en la élite jugadores nacionales como Poyatos, Julen Lopetegui o Javi Navarro e internacionales como Oscar Ruggeri -quién llegó a La Rioja con un Mundial debajo del brazo- y Oleg Salenko -bota de oro en el Mundial de 1994-Además, también empezaron a despuntar canteranos como José Ignacio o Jorge López.

También pasaron por allí entrenadores carismáticos como Carlos Aimar, un entrenador que animaba a sus jugadores en el túnel de vestuarios dándole un golpe en el pecho con toda la mano abierta, y por encima de todos, David Vidal. En Canal Plus todavía le agradecen la de momentazos que dio para el programa El Día Después, pero no hay que olvidarse de que de su mano se clasificaron décimos durante dos temporadas consecutivas.

Aunque lo que más se recuerda de aquél equipo era su estadio: Las Gaunas. Césped embarrado donde apenas se veían las líneas del campo y unas gradas pegadas a la línea de banda y repletas de gente que no paraba de animar a su equipo.

“Recuerdo que iba a a Las Gaunas a ver partidos de Primera y Segunda División de la mano de mi padre. También me acuerdo de vivir el ascenso a Primera con el gol de Simeón… Y del ambiente que había en la Avenida República Argentina en los días de partido: todo lleno de gente”, asegura Cesar Remón, que en veinte años ha pasado de ver jugar al Logroñés en la grada a dirigir su juego desde el centro del campo.

Miguel Martínez de Corta, capitán y portero de la UD Logroñés, también se acuerda del estadio: “La imagen con la que me quedo del CD Logroñés es Las Gaunas lleno viendo partidos de Primera División… ¡Ojalá se pueda repetir aquello en otro momento!”, desea.

De aquél club, disuelto en enero 2009 ahogado por las deudas con Hacienda y la Seguridad Social y los impagos, tan sólo queda el recuerdo de todos aquellos que, como dice Chamorro, lo veían con buenos ojos. De hecho, ni siquiera es el mismo estadio, aunque comparta denominación con el antiguo, ya que el actual Las Gaunas se inauguró en 2002. Un estadio que se empezó a construir cuando el equipo estaba en Primera y que en sus quince años de vida tan solo ha podido ver fútbol de Segunda B y Tercera, además de tres encuentros de la Selección.

Una afición, dos modelos de club

A partir del verano de 2009, la masa social del CD Logroñés está dividida entre los seguidores de la SD Logroñés, club de fútbol popular que se formó a partir de la iniciativa de varios aficionados del club que se reunieron en la Puerta ‘0’ de Las Gaunas aquellos días, y los de la UD Logroñés, formado tras comprar y cambiarle el nombre al CD Varea, que había ascendido ese mismo año a Segunda B. Dos maneras antagónicas de comprender el fútbol, pero igualmente válidas y que llegaron a coincidir en la división de bronce dos temporadas (12/13 y 13/14).

En estos diez años, la UD Logroñés ha tenido una trayectoria bastante irregular: alternando temporadas cercanas al descenso con otras donde han acabado en los puestos nobles. De hecho, en 2015 y en 2016 disputaron el play-off de ascenso a Segunda B y cayeron en segunda ronda ante el Huracán Valencia y el Sevilla Atlético, respectivamente.

Merece la pena mencionar aquél play-off frente al Huracán, donde el extinto club valenciano remontó la eliminatoria después de que el árbitro sufriese una extraña lesión que provocó que tuviese que bajar alguien de la grada a arbitrar. ¿El resultado? Dos expulsiones bastante extrañas y discutibles y dos penaltis a favor del Huracán que ayudaron a conseguir la remontada. Algo bastante rocambolesco y chocante, pero lo es aún más cuando se descubre que a Toni Seligrat, que en aquél momento entrenaba al conjunto valenciano, vivió una situación similar con el mismo árbitro cuando entrenaba al Lleida. (A partir del minuto 5 del vídeo se puede ver perfectamente todo lo que ocurrió).

La UD Logroñés ha estado en la parte alta de la tabla durante toda esta temporada, aunque en estos momentos se encuentra a seis puntos del play-off. Además, el equipo practica un juego bastante ofensivo y vistoso en una categoría -y en un grupo- que se caracteriza principalmente por un fútbol directo y rocoso donde las defensas son, en ocasiones, las principales protagonistas. El equipo riojano hace aguas en este aspecto, principalmente tras la baja de Borja Gómez, un central con experiencia en Primera y Segunda, en el mercado invernal. Fútbol “de arte”, como lo llaman los brasileños, en la tierra del fútbol “de resultados”.

En su plantilla, el veterano César Caneda es el principal baluarte defensivo. Junto a él, Ramiro Mayor o Sotillos y un lateral con desborde como Javi Paredes.  Ñoño, Rubén Martínez, Antxon Muneta, Titi y Pablo Espina se encargan de poner la magia y el desborde mientras que Rayco, Marcos André y Salva Chamorro se encargan del gol. Algunos de estos jugadores se encuentran, sin ninguna duda, entre los mejores en su posición de toda la Segunda B. Además de los ya mencionados Miguel Martínez de Corta y César Remón, quienes se encargan de llevar la jerarquía del equipo.

¿Un Logroñés íntegramente riojano?

Para Remón, jugar en este equipo “lo es todo”. “Desde pequeñito siempre has querido jugar en el equipo de fútbol representante a tu ciudad y por suerte lo he conseguido con una edad buena y para competir”. En términos similares se manifiesta Martínez de Corta, que hace cinco años volvió a casa “para defender  los colores de mi tierra y de mi ciudad. Es un orgullo que todo jugador debería tener”, concluye.

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Según BDFútbol, hay veintisiete jugadores riojanos disputando la Segunda División B esta temporada. Por números, podría ser posible hacer una plantilla íntegra de jugadores de dicha comunidad. Aunque en la práctica, esta situación es bastante inviable. Para Remón, que asegura que “la gente se ve identificada” en los jugadores riojanos, esta situación se da por una suerte de desequilibrio entre los jugadores “que están en una categoría superior y los que están en una categoría inferior y, por tanto, tienen que despuntar”.

Martínez de Corta, que admite que le gustaría ver “un Logroñés formado únicamente por riojanos”, asegura que si fuera por él, “cuantos más riojanos hubiese en el equipo, mejor.” “Pero hay jugadores que están a otro nivel, y obviamente, no pueden estar aquí”.

Tanto César como Miguel se refieren, indirectamente, a los siete jugadores riojanos que están jugando esta temporada en Primera y Segunda División: Rubén Pardo, Toño Ramírez, Mario Barco, Borja Viguera, Pablo Hervías, Iñigo López e Iñaki Sáenz. Este último es el único que ha pasado por las filas de la UD Logroñés.

Prácticamente todos estos jugadores, a los que habría que sumarle Daniel Pinillos -que empezó la temporada en el Córdoba y actualmente milita en el Barnsley- se han formado en las categorías inferiores de otros clubes. Y es que La Rioja se ha convertido en uno de los principales exportadores de jugadores en categorías inferiores. De esta situación se aprovechan clubes como el Athletic, la Real o el Osasuna, quienes en muchos casos aprovechan para firmar convenios con clubes riojanos o instalar escuelas donde formar a futuros jugadores.

Por tanto, es prácticamente imposible que un equipo como el Logroñés, que no dispone de los mismos medios ni económicos ni deportivos para competir con estos clubes, disponga de los mejores jugadores riojanos para formar en su cantera. Pese a esto, su filial milita en Tercera División y ya hay tres jugadores en la primera plantilla que se han formado en la cantera del club y que disponen de minutos: Fermín Sobrón, Iñigo Zubiri y Álvaro Arnedo, que se lesionó de gravedad recientemente y a quién deseamos una pronta recuperación.

El cisma del fútbol logroñés no tiene visos de solucionarse a corto plazo. Ya hay una generación de aficionados que apoya a alguno de los dos equipos sin haber visto ningún partido del CD Logroñés y entre aquellos que tuvieron la oportunidad de verlo y animarlo, han tenido que pasar por el duro trago de escoger cuál será el nuevo equipo que animarán después de ver cómo moría el equipo de sus amores. Algo similar a lo que está pasando en otra ciudad histórica del fútbol noventero como Salamanca.

Como dice Cesar Remón, “es una pena que el CD Logroñés haya desaparecido. Pero ahora estamos nosotros y vamos a intentar devolverle la ilusión a la gente. Tenemos ganas de conseguir algo importante”.


Fotos: José Manuel Simón Rodríguez

Gracias al departamento de comunicación de la UD Logroñés por su amabilidad y diligencia a la hora de concertar las entrevistas y al de la SD Leioa por su amabilidad y por las acreditaciones.

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