Tres aciertos y tres fallos de “El Corredor del Laberinto: La cura Mortal”

***CONTIENE SPOILERS***

El viernes pasado, 26 de enero, se estrenó la tercera y última película de “El Corredor del Laberinto” cuyo nombre es “La cura Mortal”, serie basada en los libros de James Dashner. La fecha de estreno de la película se retrasó más de un año debido al accidente que sufrió el actor principal, Dylan O’Brien, durante el rodaje de una escena de acción. De hecho, dicha toma se puede ver en el metraje, final tal y como confesó el director de la misma, con el objetivo de reflejar todo el “peligro” posible. Tras esta espera por fin podemos resaltar sus aciertos, sí, pero también sus errores.

ACIERTOS

En esta película podemos confirmar el dicho de ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. Teresa siempre se nos ha presentado como un personaje en el que es difícil confiar. Y estas sospechas, claro está, se nos confirmaron al final de la segunda entrega, “Las Pruebas”, cuando Teresa confiesa a Thomas que les ha traicionado y entregado a CRUEL. En esta tercera entrega, esta posición se reafirma y le vemos trabajar codo con codo junto con la Dra. Paige en busca de una cura siguiendo unos métodos no muy ortodoxas.

 

 

Sin embargo, la completa transformación de una paciente en la que más esperanzas tenía, hace tambalear su confianza en encontrar una cura. Este duro golpe provoca que cuando se reencuentra con Thomas y descubre que él es la clave de la salvación de la humanidad lo protege a toda costa, incluso de su propia vida.

Este punto también lo podemos observar en la completa destrucción de la última ciudad en pie. Aquellos que ayudan a Thomas y Newt en el rescate de Minho son los mismos que terminan con las pocas esperanzas que podía haber para una cura. Entran dentro de los muros que protegían la ciudad de los raros, derrumbando edificios y arrasando todo a su paso sin pararse a pensar en si alguna de todas esas personas por privilegiadas que fueran tenía realmente alguna culpa de todo su sufrimiento.

El personaje de Gally, al que todos dábamos por muerto desde que vimos a Minho atravesarle con una lanza al final de “El Corredor del Laberinto”, vuelve inesperadamente después de una película desaparecido. Obviamente, el reencuentro con los demás no es agradable, recordemos que fue él quien asesinó a Chuck, pero Newt le excusa diciendo que estaba bajo el veneno de los “Laceradores” y que por lo tanto no era él mismo. Aunque a Thomas le cuesta al principio, la relación parece suavizarse según avanza la película. Por lo que podríamos decir que, tras dejar atrás la intriga de la primera película y su laberinto, la vuelta de Gally trae de vuelta algo de la esencia principal.

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Thomas Brodie-Sangster en uno de los poster promocionales de “El Corredor del Laberinto”

La muerte de Newt, además de dolorosa, se la puede definir como horriblemente larga; pero eso es lo que le da un punto a favor del metraje. Estamos acostumbrados a muertes cortas, sorprendentes o inesperadas en el momento del clímax que te arrancan una o dos lágrimas por el héroe caído. Pues bien, la sentencia a muerte de Newt se demora media hora en cumplirse, media hora en la que temes lo peor pero esperas lo mejor y que finalmente con unos 5 minutos de tortura final decimos adiós a uno de los personajes más queridos por los fans.

ERRORES

Si algo caracteriza a todas estas películas basadas en novelas juveniles, suele ser una banda sonora potente que acompañe a la trama en sus mejores y peores momentos. Títulos de otras novelas juveniles distópicas llevadas al cine tales como “Los Juegos del Hambre” o “Divergente” (de la que aún no sabemos nada de su última entrega), cumplieron dignamente con esta parte de la producción pero a esta trilogía parece que esta asignatura se le quedó por el camino. Por lo que escenas que podrían haber tenido muchísimo más peso, dejan al espectador a medias.

Durante el último año hemos visto y sufrido como los propios trailers spoilean la propia película. En un intento por vender la historia, en muchas ocasiones casi puedes agarrar las palomitas y tan solo ver el tráiler y quedar satisfecho; y por desgracia, “El Corredor del Laberinto” ha caído en esta trampa. Hechos importantes en la trama como el contagio a Newt, la muerte de Teresa o el final de una escena de acción se pueden vislumbrar en los trailers. Esto provoca que la primera hora del largometraje, de sus dos horas y media, no tenga apenas sorpresas; no es más que una introducción y nudo de una historia que ya conocemos y un conflicto que no es necesario que nos presenten.

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Dylan O’Brien y Thomas Brodie-Sangster en una escena de acción en “La Cura Mortal”

Con respecto a la trama, tiene un final decente y agridulce que dejará al espectador con un extraño regusto. Esto es porque, realmente, y aunque se ha descubierto una cura, CRUEL, Teresa y todos los científicos que trabajaban para la organización han muerto. Se sobreentiende que en la isla en la que se refugian los pocos supervivientes están a salvo pero, ¿indefinidamente? ¿Qué hará Thomas con la cura? ¿Podrán ser capaces de crear más? Por lo que descubrir la solución a la enfermedad que ha asolado el mundo para no usarla parece un poco incoherente pero aún más descubrirla y no saber cómo crear más.

Tras 4 años viviendo las aventuras de Thomas y los demás verduchos, ha llegado el momento de decir adiós a la última de las distopías que ha arrasado en los cines en esta década.

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