Iván Pérez: “El buen camino es el que se va forjando poco a poco, no en el que triunfas hoy y mañana no se acuerda de ti nadie”

Cálida, concisa, enérgica, pero sobre todo cercana es la voz que nos contesta al otro lado del teléfono. Cualidad poco aflorable hoy en día en personas que como Iván Pérez Blanco, han llegado a hacer virales sus vídeos y su trabajo. Iván, mejor conocido como Iván Ivenian, forma un dueto cómico junto a su compañero Aitor Vidaurreta Martínez, Aitor Majo para sus seguidores. Ellos dos forman el dueto cómico Bocabeats Comedia. Tal y como explican en reiteradas ocasiones con ese retintín guasón, combinan “el monólogo cómico y los gags con imitaciones humorísticas de las canciones más conocidas de todos los tiempos, todas ellas llevadas a cabo con Beatbox, voz y sentido del humor”.

¿Qué esperar de ellos? Con 25 años cada uno, 8 de ellos llevan actuando encima del escenario en teatros y fiestas de todo Euskadi. Han acudido a programas de televisión como El Hormiguero 3.0 en Antena 3, a Insuperables en TVE y a diversos de la EITB. Aunque, ahora mismo, Aitor está participando en el programa de canto de La Voz y se puede ver al dueto todos los lunes y martes, en el programa de “Gure Kasa” de ETB1.

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Bocabeats Comedia: Iván Ivenian y Aitor Majo

Aitor y tú os conocisteis en el Instituto, pero, ¿cuándo decidisteis formar vuestro dúo y adentraros en el mundo del Beat Box?

Nos conocimos en primero de Bachillerato. Íbamos juntos a clase y hacíamos bachiller artístico. Un día nuestra profesora de Lengua nos sacó a hacer un show y conseguimos hacer reír a toda la clase. Más tarde, me presenté a un concurso de variedades en Sondika y lo gané. Con la buena suerte de que me vio el alcalde de mi pueblo y quiso que repitiera lo mismo en el teatro de Derio. Obviamente lo acepté. Y dos semanas antes se había vendido todo. Hice doble sesión y todo. Aitor vino a verme y me dijo: “Eso tenemos que hacerlo juntos”. Entonces, le pregunté al alcalde y accedió de primeras. Hicimos una segunda sesión juntos, que quedó graciosa. Pero no despegamos hasta cuando ganamos el concurso de “Tú sí que sabes”, que no es nada plagio, de Cantabria. Teníamos 17 años y nos presentábamos a un concurso en verano, en un local en el que el premio era nada más y nada menos que 1600 pavos.

Va, calderilla…

Gente de Madrid, de Valencia y nosotros con 17 años, unos pringadillos, éramos los únicos no profesionales. Además, era la primera vez que nos presentábamos a un concurso. Fuimos con lo que habíamos hecho en el teatro, pasamos a la final y para ello, no teníamos nada. Con lo que, volvimos a hacer todo reinventado y ¡lo ganamos! Fue la hostia. Y dijimos: “Igual nos podemos dedicar a esto”. Hubo un cómico dentro del público que nos animó a hacerlo en bares. Y en los bares empezamos, hasta hoy: 8 años, que viejo soy madre mía…

¿Qué próximos trabajos o proyectos tenéis en mente?

Ahora mismo estamos con actuaciones en directo en teatros, fiestas y demás.

Sí, el viernes no estuvisteis en..

En BilboRock, correcto. Como ya sabes, llevamos 8 años. Los primeros 6 pues lo típico: Bares y como mucho algún mini teatro y/o casa de cultura. El año pasado ya hicimos algo en fiestas de verano. Pero este año ha sido el boom. Hemos hecho 40 bolos en fiestas, que ahí es donde está el dinero realmente. Imagínate la diferencia del presupuesto que tiene una comisión de fiestas al de una familia que tiene un bar. Si te digo la verdad, seguimos con las actuaciones, pero no me las sé de memoria.

Nosotros nos damos a conocer y llegamos a las casas a través de los vídeos que hacemos, con los que no monetizamos, ni sacamos un euro. Por lo que es en los directos, quieras o no, donde recogemos lo que sembramos. Es como el que saca un CD, que no saca dinero, pero luego hace conciertos. Ahora estamos en la ETB1 semanalmente en “Gure Kasa”. En el programa vamos por colegios de Euskadi en busca de talentos. Llegamos al Instituto y vamos al patio. Actuamos para ellos la media hora de patio y hacemos Beat Box. Luego hacemos un casting y después vamos a plató a presentar al artista que hayamos encontrado. Evidentemente a semana cambiada. Pues bien, esos 15 minutos de emisión nos requiere un día entero. Porque por la mañana vamos a un colegio y a la tarde entre ensayo, grabación de igual dos programas y horas muertas…

¿Os consideráis youtubers o influencers?

Youtubers no. Nosotros somos “facebookers” por así decirlo, porque donde triunfamos es en Facebook. La explicación es simple: A Youtube entra la gente porque te sigue y está subscrita a tu canal. En cambio, en Facebook, los vídeos se hacen virales. Hay mucha gente que no sabe cómo nos llamamos, ni nos siguen, pero han visto vídeos nuestros. Hoy en día tenemos 28.000 seguidores y vídeos con casi 500.000 reproducciones en Euskadi. Entonces, más que nada, sí podríamos ser considerados influencers en Euskadi. Porque hay poca gente que tenga tantos seguidores aquí. Hay vascos que son influencers, pero apuntando a toda España y Latinoamérica. Al final, empiezas a mirar cuanta gente de Euskadi les sigue y son menos de 28.000. Pero todo ha sido de rebote. Nosotros éramos cómicos, y llevábamos ya 6 años actuando cuando de repente lo petó en internet. Teníamos experiencia en los escenarios. No es como los youtubers que están en su casa, se empiezan a hacer virales y dicen: “Voy a sacar dinero, voy a hacer un show”.

No tenemos la presión que tienen los influencers de subir el siguiente vídeo. Porque si tú te enganchas a nuestros vídeos y quieres más, miras el calendario y si no es esta semana, es la siguiente, nos ves en directo. No tenemos esa presión y no vivimos de los vídeos. Entonces, subimos uno al mes de media para no quemarnos y sin presión.


Incertidumbre al salir de la Universidad:

Dicen que la adolescencia es muy dura, pero desde mi parecer, creo que uno de los baches más gordos que tienen los jóvenes es al acabar la carrera. Es un momento durísimo. Cuando estás haciendo la carrera, te encuentras en casita, pero una vez que la terminas te encuentras de bruces con la realidad y la incertidumbre. Hay estudiantes que nada más acabar se meten en un máster o a trabajar en un bar porque no saben qué hacer. Por el contrario, hay otros que durante la carrera se han estado moviendo y haciendo cosas, y tienen el doble de oportunidades que los demás.  Por tanto, mi consejo es que los estudiantes no dejen de hacer y aprender todo lo que puedan, mientras se encuentren en la Universidad.


¿Os dedicáis a otra cosa a parte de vuestra faceta cómica?

Nuestro trabajo principal ahora mismo es este. Vivimos de Bocabeats. Aunque yo, por ejemplo, he estudiado Publicidad, trabajo como freelance y hago ilustraciones. Empecé diseñando sobre todo catálogos, pero ahora lo que más estoy haciendo son ilustraciones para web y revistas. Un trabajo me lleva a otro. Y ahora por ejemplo, me han contratado para montar e ilustrar un cómic.

¿Cómo ves el mundo del espectáculo en Euskadi? ¿Muy complicado?

No sé si me estoy adelantando a una pregunta que todavía no me has hecho, pero para empezar, nosotros lo tenemos muy difícil, porque lo que no hacemos es monólogo como tal.

Eso mismo te iba a preguntar después, ¿cómo os definiríais vosotros mismos?

Es algo diferente, que ni yo mismo sé definirlo realmente. El Beatbox, es entendido como rap, pero no hacemos rap, sino un monólogo. Realmente es comedia, pero, ¿qué es comedia? La verdad es que cuesta definirlo. Siempre hemos estado en el circuito de comedia, de monólogos. Aunque realmente no es un monólogo. La gente dice: “Jo, que guay que hacéis algo diferente”. Ahora por los vídeos ya nos conocen, pero antes no nos conocían y teníamos que engañar a la gente. Decirles: “Hacemos monólogos y una cosilla que probamos, que si triunfa lo metemos” y el 100% de las veces lo metíamos y gustaba.

Lo que quería decir, es que hay muchos actores en Euskadi, pero monologuistas famosos hay dos, que llevan mil años. No hay mucha oferta, pero sí hay demanda. No hay tanta demanda como en Madrid pero hay muchísima menos oferta. Por eso mismo, ahora tenemos ese boom. Aunque sí que hay que tener en cuenta que Euskadi es pequeña comparada con Madrid.

Todas las letras las componéis entre los dos. ¿Cómo se os ocurren? y ¿habéis recibido algún tipo de clases de canto o artes escénicas? Porque claro, estando Aitor en La Voz

Vamos por partes. Lo primero, Aitor siempre ha cantado bien y ha recibido clases de canto. Yo en cambio, he tenido las que me ha ido enseñando él, aunque soy muy nulo y siempre me dice que no tengo oído. Lo gracioso es que siempre ha sido Aitor el que cantaba bien y yo el que cantaba mal. Hasta que hemos descubierto que el problema igual era que  tenía que buscar mi estilo: reggae, rap, trap. Es como decir: “Nach canta mal”. Igual si canta una de Bisbal sí, pero si rapea no. Lo mismo me ha pasado a mí.

En cuanto a las letras, nosotros tampoco nos definimos como cantantes. El guión de lo que decimos en un show es todo nuestro, y las canciones suelen ser parodias de otras ya existentes. Por ejemplo; el trap para viejales que hemos sacado junto con Cabronazi, lo han visto personas de Latinoamérica. Es gracioso porque algunos mexicanos han comentado que “el trap suena bien, pero la letra es una mierda”, porque no se han dado cuenta que estábamos parodiando canciones. Oían “mil campanas suenan en mi corazón” y estaban flipando.

El guión es nuestro y en nuestro show en directo, un porcentaje muy grande es improvisado. En el escenario salen cosas y las voy apuntando, pero no te voy a mentir, porque improvisamos mucho. Hay cosas que están muy chulas, que se han quedado grabadas y que las volvemos a hacer, pero no suelen salir igual que la primera vez. Así que improvisamos mucho. Nuestro show se podría considerar hasta improvisación.

A lo mejor por eso mismo triunfáis. Porque hacéis algo completamente novedoso, que es nuevo incluso para vosotros mismos.

Sin duda. De hecho, todo el mundo siempre ha calificado nuestro show como fresco. El otro día por ejemplo, en Bilborock, preguntamos: “¿Quién de aquí piensa que viene de más lejos?” Se quedan todos callados. Y dice alguien: “Amorebieta”, otro: “Asturias”, y otra: “New York”, y digo yo: “Pues te ha costado pensar que estaba más lejos que Asturias”. Y otra dice: “Bueno yo New York no, pero Murcia” y le contesto: “Bueno tranqui, ahí también hablan raro”. Risas entre todo el público. Y ahí se empieza  a cocer la magia. De repente hay una frase en inglés y le preguntamos a la de Nueva York: “¿Ha estado bien hecha? ¿La pronunciation qué tal?”. Luego a la de Murcia le cayó algún que otro vacile, pero sin maldad alguna. Al final, lo que pasó ese día no va a volver a pasar nunca. Es la clave del show y también que nosotros nos lo pasamos muy bien con el público y disfrutamos en el escenario.

¿Cuál es tu video o sketch favorito?

Pregunta difícil. Es como elegir una peli o canción favorita. Uno que me gusta mucho y pienso que es el más profesional y el que mejor está editado, es el de Trap para viejales. Pero el que más gracia me hace es el de Kalekoak, el de callejeros.

¿En el que salís vestidos de canis?

Eso es. Ese vídeo es el que más le gusta a la gente joven. Lo guay de ese vídeo es que está casi todo improvisado. Llevábamos un guión, pero al final no lo utilizamos prácticamente. Y ahí ocurre la magia. De repente rompo el palo, que no lo tenía previsto. Y empezamos a improvisar diciendo cosas como: “Hemos ido a La Voz”, “Mulán”…

Aunque sí que es verdad, que nosotros hacemos un vídeo y salen bolos. Hicimos el vídeo de Erromeria, que tiene 120.000 mil reproducciones y en dos semanas igual me llamaron 70 personas. Y no te estoy mintiendo. Porque las comisiones de fiestas veían esos vídeos que justo subimos en mayo y nos querían contratar para sus fiestas. En cambio, con el vídeo de Kalekoak no nos llamó nadie. Es un vídeo muy gracioso pero sí que es verdad que no lo asocias con lo que hacemos en directo.

¿Cuál se podría decir que es tu meta o sueño?

No lo sé. Para lo bueno y lo malo, está la imprecisión de nuestro trabajo. No es como un abogado que tiene una meta y un camino muy marcado. Nosotros quién sabe… Lo mismo eres como “Vaya Semanita” y te quedas en Euskadi triunfando, o no llegas a nada. Igual de repente vas a TVE o a Telecinco y lo petas.

Sí, estuvisteis en el programa de “Insuperables” en La Primera.

Sí, y nunca se sabe. Lo que pasa es que mucha gente tiene el concepto de que una vez que llegas a la Televisión ya has triunfado, y no es así realmente. Nosotros hemos conseguido más repercusión a través de nuestras redes sociales y colaboraciones, que cuando hemos salido en televisión. Vamos creciendo poco a poco por el camino. Es curioso porque la gente se piensa que llevamos poco tiempo, hará como dos años que estamos en internet, cuando llevamos años ya encima del escenario.

Por tanto, pienso que el buen camino es el que se va forjando poco a poco, no en el que triunfas hoy y mañana no se acuerda de ti nadie. Aitor y yo tenemos trabajos paralelos, y si en algún momento tenemos que estar haciendo 4 bolos y trabajando, lo haremos sin ningún problema. Sabemos que queremos dedicarnos a esto y que tenemos toda nuestra ilusión puesta en ello. Pero está claro que tengo 25 años y es una edad un poco chunga. Estás ahí entre el puente de no estar en la Universidad  y tampoco tener la seguridad de poder afrontar una hipoteca, porque mañana vete tú a saber dónde estaremos.

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