Rebeldes mojados de gris

La lluvia se hace dueña y señora de la noche. Todo está mojado –incluso yo-. Son casi las ocho de la noche y estoy solo en esta plaza. Yo, la humedad y el lejano ruido de los coches en la carretera. Pasan los minutos, y un sonido diferente se abre paso entre el resto. Cada vez más intenso, cada vez más cercano. La fanfarria Ardoa Barrura encabeza una gran nube de paraguas que se dirigen al escenario. Mi sensación de soledad desaparece y la humedad se ve reemplazada por el calor de la gente. Comienzan así las fiestas de Rontegui este 15 de septiembre. El agua se toma un respiro para dejar paso al fuego. Un toro en llamas invade la plaza ante el asombro de los más pequeños, que comienzan a correr. Se apaga la última bengala y se encienden mis tímpanos. La plaza San Luis espera con impaciencia el primer concierto de una noche inolvidable.

Necesito un poco de rock con el que secarme. Uno de los estandartes de la música popular en las últimas seis décadas. Nacido en América a lo largo de los años 50, se nutrió de otras tendencias como folkblues, countryjazz para evolucionar. En los años 70, sentimientos independientes y contraculturales  se sirvieron del rock para impulsar estilos como punk heavy metal. Estos géneros se caracterizaban por las melodías agresivas y el ruidoso sonido de las guitarras eléctricas amplificadas con una distorsión sin precedentes. Iggy Pop, cantante estadounidense considerado como uno de los pioneros de la música punk y metal,  declaró que: “El punk es un término basado en el desprecio. Tiene que ver con la moda, el estilo, el elitismo y con todo lo podrido del rock.”. Si eso no puede secarme, temo quedarme empapado de por vida.

Sube al entarimado un querido cuarteto rockero nacido en los noventa que se hace llamar Gris Perla. Compuesto por Pedro de la Osa con una voz desgarradora y una guitarra indómita; Josu Villanueva, portador de otra guitarra desobediente; Jacinto Calvo con su apisonadora de cuatro cuerdas; y Gorka García a los mandos de la batería. Las icónicas baldosas de Barakaldo, que tanto recuerdan a las chimeneas siderúrgicas, comienzan a temblar. No es un concierto apto para oídos sensibles. Los 12.000 vatios de potencia peinan al público de primera fila. La lluvia llega para acompañar al primer solo de guitarra, pero no tarda en despejarse. Parece como si alguien desde ahí arriba quisiera escuchar lo que tienen que decir. Insignes temas de la banda como Solo en la noche, Cállate, Libertad, Corazón de metal o Precaución reconfortan a los más fieles devotos. El amplificador Marshall del cantante no puede seguir el ritmo de su guitarra y se vuelve loco. Entonces sube al escenario la cantautora barakaldesa Iratxe Mugire y nos deleita durante los cuatro minutos más cortos de mi vida. Al igual que con el toro de fuego, llega la traca final y el grupo pone toda la carne en el asador. Comienzan su última canción y la melodía me pone cardíaco. Reconocería esos acordes en cualquier lugar del mundo. ¡Es la Pequeña serenata nocturna del pequeño compositor austriaco! Una muestra del estrecho vínculo que comparten el heavy metal y la música clásica. La canción avanza para transformarse en el tema principal del grupo que el público entona al unísono: Siempre gris.

Los focos alumbran a unos nuevos protagonistas más anarquistas que los anteriores. Ensalzando una cabeza de payaso gigante, irrumpe en el altar de aluminio y madera la banda de punk Manifa. Un grupo portugalujo nacido en 2003 con bastantes conciertos a sus espaldas y cuatro LPs que consolidan su discografía. La banda se compone por el vocalista Manda, caracterizado con un maquillaje de Jocker y un bate que asustarían al mismísimo Batman; Josu, un bajista atronador incapaz de pasar desapercibido; Asier y Marpe, dos guitarras al servicio del punk y la protesta social; y Unax, un batería con dos barrotes por baquetas. Increpan al público para dejar claro su estilo extravagante. La amplia gama de ingeniosas letras pegadizas que reflejan en canciones como Cristales rotos, Cuidarán de ti, Adoraré a los dioses del rock, Tienes derecho o Las diez mentiras universales del rock no dejaron indiferente a nadie. Tienen estilo propio e ideas fijas. Como dijo Menda en un arrebato maquiavélico: “Solo es gobernado quien se deja gobernar”.

 

Estilos como punk o heavy metal no pretenden agradar al gran público. Tienen su propio modo de ver el mundo y no renuncian a él. Pero hay que dejar los gustos a un lado y quitarse el sombrero ante los que se hacen un hueco en el asfixiante mundillo musical por sus propios méritos. Los que miran con desprecio al sistema, salen de él, y vuelven con algo de valor entre las manos. Aquella noche todos nos sentimos subversivos antes de tener que volver a trabajar el lunes. Aquella noche todos éramos rebeldes mojados de gris.

 

Descubre más acerca de los grupos citados en…

Gris perla

Manifa

Iratxe Mugire

Mismo concierto, diferente crónica

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