Una decisión que arruina un Centenario

Nunca había querido escribir esta reflexión, opinión o como queráis llamarlo. Así que voy a empezarla tal y como me gustaría haberla empezado:

Felicidades por tus cien años, Barakaldo C.F. Eres el club al que he apoyado desde siempre y por tanto, siempre os llevaré en mi corazón. Para mí el fútbol es solo fútbol y no me importa quien gane o pierda menos cuando jugáis vosotros, el único equipo con el que realmente me alegro cuando gana y sufro cuando pierde. Y me da igual la categoría en la que juguéis que llevaré mi bufanda a Lasesarre para animaros -aunque tampoco tardéis mucho en subir a Segunda, por favor- porque no soy de los que se baja del barco cuando el equipo va mal pero luego se sienta en primera fila cuando estamos arriba.  Cabe destacar también que gran parte de la afición del Baraka es también así, y eso es lo que nos hace un club especial, no todos los clubes de Segunda B tienen una masa social como esta.

Por esto mismo me apena enormemente ver todo lo que ha sucedido en el club durante este año. Os pongo en antecedentes: después de una temporada histórica donde se consiguió el subcampeonato del Grupo II de Segunda B, el récord histórico de puntos del club (80) y la eliminación frente al Valencia CF en dieciseisavos de final de Copa del Rey, comenzaba una nueva temporada con la marcha de muchos de los pilares del anterior curso a equipos con mejores posibilidades económicas. Tras un comienzo irregular, transitando en la parte media-alta de la tabla, entre los meses de febrero y marzo, el Barakaldo conseguía enganchar una racha de cuatro victorias en cinco partidos y había esperanzas reales de que en el año del Centenario, volviese a jugar play-offs. Pero, cuando mejor iba el club en el campo, peor iba en los despachos.

A principios del mes de marzo, surgen rumores en varios medios de comunicación de que se estaba produciendo un cisma entre los altos cargos del club gualdinegro. Cuatro miembros de la junta directiva dimitían y el entrenador David Movilla era destituido por “extralimitarse en funciones propias de la directiva”, actuar “sin autorización” y realizar “graves acusaciones y desconsideraciones a otros empleados del club”. En una rueda de prensa posterior, negaría todas esas acusaciones y diría que el club buscaba su dimisión bajo cualquier pretexto, calificando de “calvario” sus tres últimos meses en el puesto.

Y aquí es donde entro yo en acción. A mediados de febrero decidí entrevistar a David Movilla para VAVEL –si estáis interesados, podéis acceder a la entrevista haciendo clic AQUÍ– porque tenía muy buenas referencias de su calidad humana, admiraba lo que había logrado y como había llegado hasta allí y me parecía una persona con dedicación y que amaba su trabajo. Sobra decir que estas tres sensaciones quedaron corroboradas tras una hora de charla cara a cara con él.

Cuando se publicó la entrevista, recibí halagos tanto de aficionados como de gente del club, por lo que en ningún momento pensé en lo que se avecinaría poco después. Varias personas me dijeron que la entrevista había causado malestar tanto en las directivas del Barakaldo como en la del Leioa, su anterior club. Sorprendido y extrañado, porque entendía que no había nada polémico ni que pudiese sacarse de contexto, veía como se enrarecía el ambiente dentro del club y comenzaban a surgir rumores de que David Movilla tarde o temprano sería destituido. Es entonces cuando empecé a darle importancia a todos aquellos rumores que al principio creía que eran falsos y me preguntaba si mi entrevista tendría algo que ver en ello.

Efectivamente. Tal y como pude saber poco después, mi entrevista era uno de los motivos por los que le habían echado. Como decía al principio, considero al Barakaldo como mi primer equipo y si ya sentía rabia de que echaran a un entrenador que no solo había logrado los mayores éxitos de los últimos años de club, sino que encima había demostrado compromiso y se había deslomado por mejorar las infraestructuras del club y profesionalizarlo, imaginaos la rabia que me dio el hecho de que se tergiversaran ciertas declaraciones de la entrevista con el único fin de despedir a una persona que demostró implicación con el club y la ciudad desde el momento en que llegó y que a día de hoy, todavía sigue demostrando su amor por los colores, fuera de todo tipo de rencores.

En su momento, se podría discutir de si la decisión fue acertada o no, porque aunque en los últimos partidos de Movilla en el banquillo se había enganchado una buena racha, los cuatro meses anteriores no habían sido del todo buenos y ya había algunas voces que pedían la cabeza del entrenador, una decisión bastante drástica bajo mi punto de vista, al menos en ese momento.

Una vez destituido, su sustituto en el banquillo sería Gonzalo Arconada, entrenador con experiencia en Primera y Segunda División, que en sus casi dos meses en el cargo tan solo ha conseguido una victoria y un empate, dejando al club lejos de puestos de play-off y a siete puntos de la promoción de descenso. ¿Ha sido acertada la decisión? A todas luces no, y no lo digo yo, lo dicen los números.

Y no solo en el plano deportivo, sino que la afición se ha dividido entre partidarios y detractores de Movilla. Y mientras tanto, la directiva guarda silencio, o al menos en público. Los sectores “movillistas” se han movilizado durante estas últimas semanas para que la directiva de explicaciones públicas sobre un despido a todas luces injusto –finalmente las dará, o eso se cree, el 17 de mayo en una asamblea-, pero tampoco hay que olvidarse de que se han reunido en privado con ciertos socios de postín, peñas y periodistas para darles explicaciones y supuestamente, atraerles a su causa. ¿Acaso una directiva que presumía de transparencia discriminaría a un sector de sus socios?

Escribo esto para dejar mi conciencia tranquila, porque no me quería callar más y porque me da bastante vergüenza que la directiva del segundo club más grande de Bizkaia, utilice una entrevista realizada por un chaval de 20 años para echar a un empleado ejemplar que como ya he dicho antes, ha demostrado su compromiso por el club. Pero más vergonzoso me parece aún que se justifique su despido con mentiras y que se pretenda dar carpetazo al tema y hacer oídos sordos a lo que dice un sector de la afición. Y una directiva así, no creo que se merezca una afición como la del Barakaldo, porque al fin y al cabo, ellos serán los que mandan, pero no son el Barakaldo.

El Barakaldo lo formamos todas y cada una de las personas que a lo largo de estos años hemos estado apoyándoles, tanto en la gloria de los play-offs como en el barro de Tercera. Los que vamos a Lasesarre a ver a nuestro equipo, dando igual que juegue contra el Valencia o contra el Elgoibar. Los que sentimos nuestros los colores gualdinegros y siempre buscamos el bien del club.

Nosotros somos el Barakaldo y nuestro es el centenario.

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