Frank Carter o la rockstar del futuro

El rock no ha muerto, pero las estrellas del rock sí. Y no solo físicamente (que descansen en paz todos ellos), sino también metafóricamente. En el moderno siglo XXI, no hay ningún cantante de rock que tenga personalidad y carácter, levante halagos y críticas a partes iguales, o que escandalice y regale titulares a la prensa con cualquier cosa que haga… Bueno, en realidad las estrellas del pop y del rap son las nuevas rockstars. Aunque nos duela.

Por eso mismo la figura de la estrella del rock también tiene que cambiar, porque como ya he dicho, en los últimos años no ha surgido ningún cantante que tenga todo lo que antes he dicho. Por eso mismo, creo que los nuevos valores que podrían encarnar las rockstars del futuro son tres: la capacidad de reinventarse, la intensidad y la autenticidad. En definitiva, Frank Carter.

Los orígenes: Gallows

Junto al histórico equipo de fútbol, que a día de hoy milita en la Premier League, y Elton John -actual presidente honorífico del club y presidente durante su mejor época, entre 1976 y 1987-, que si bien nació en Londres, creció en esta localidad situada a apenas 17 kilómetros de la capital británica, Gallows son uno de los principales exponentes de la ciudad de Watford.

Se formaron en 2005 con  Laurent Barnard como guitarrista, junto a Stuart Gili-Ross (bajista), Lee Barratt (batería) y Frank Carter a la voz junto a su hermano Steph a la otra guitarra. Con un hardcore agresivo, rítmico y con unas letras bastante crudas y críticas para un momento de relativa euforia y bonanza como aquel -incluso varios diarios como The Guardian o The Independent les llegaron a criticar por su tratamiento de las letras- disfrutaron de las mieles del éxito casi desde el principio, convirtiéndose en uno de los estandartes de la nueva ola del punk británico.

Su primer disco Orchestra of Wolves, publicado en 2006, llamó la atención de Brett Gurewitz, guitarrista de Bad Religion y propietario de Epitaph records -uno de los principales sellos discográficos de punk-, que rápidamente les incorporó a su sello, mediante el cual reeditaron su disco debut en Estados Unidos. Desde ese momento, su popularidad se vio aumentada hasta límites insospechados: canciones como “Come Friendly Bombs” e “In the Belly of a Shark” aparecieron en dos videojuegos bastante populares (Tony Hawk’s Proving Ground y Guitar Hero III respectivamente) mientras que otras como “Abandon Ship” o la homónima “Orchestra of Wolves” siguen sonando en los conciertos de la banda.


La multinacional Warner Bros Records, viendo la creciente popularidad que iba adquiriendo la banda, firmó con ellos un contrato por 1 millón de libras. Y en lugar de “venderse” sacando un disco que llenara las arcas de la discográfica, como otras bandas hicieron cuando firmaron un contrato con una “major” (un saludo, Green Day), los de Watford publicaron Grey britain (2009), un disco donde en varias canciones como “The Riverbank“, “London is the reason” o “The Vulture” encontramos una crítica explícita a la situación de la Gran Bretaña pre-Brexit, por aquel entonces no tan convulsa como a día de hoy, o eso nos querían hacer creer. Además, nos encontramos con “Misery” y “I dread the night“, dos de los temas más conocidos de la banda.

Las buenas críticas que recibió este álbum por parte de la prensa no se vieron correspondidas con buenas ventas (o al menos, no tan buenas como Warner esperaba), por lo que a finales de ese mismo año, la multinacional decidía rescindir su contrato con ellos. Pese a esto, su credibilidad, su integridad y por qué no decirlo, su cuenta corriente, quedaron intactos. El dinero no lo compra todo.

En julio de 2011, Gallows anunció la marcha de Frank Carter de la banda por divergencias musicales entre ambas partes. Aunque en ese mismo comunicado se decía que se producía en buenos términos y que le apoyarían en todo lo que hiciese, por declaraciones posteriores de ambas partes podemos extraer que la separación no fue tan dulce como parecía.

La decepción: Pure Love

En ese mismo comunicado de despedida ya se hacía referencia a este nuevo proyecto que montó junto al guitarrista Jim Carroll. Ambos huyeron de sus raíces hardcore y en su único disco Anthems, publicado en 2013, abrazaron sonidos más cercanos al indie rock de The Smiths como en “Handsome devil’s club” o al de The Enemy en “Riot song“. En “Bury my bones“, con un ritmo reminiscente al rock de Hellacopters o Turbonegro, Frank escupe en varias estrofas una auténtica declaración de intenciones contra sus antiguos compañeros:

“Estoy muy cansado de cantar sobre el odio,

nunca va a cambiar nada.

Está acabando conmigo poco a poco

Me pone enfermo continuamente”

“Estoy muy cansado de cantar sobre el odio,

era hora de que diera un cambio”


Si bien no fue su mejor época en cuanto a lo musical, en los pocos años que duró esta banda se casó con su mujer Sarah, tuvo una hija (Mercy Rose) y abrió Sang Bleu, su tienda de tatuajes situada en Londres y que tal y como él dice le sirve “para alimentar a mi familia” mientras que la música “alimenta mi alma”.  Así es, las rockstars del presente no pueden vivir de la música. Triste pero cierto.

A mediados de 2015, Pure Love anunciarían su disolución mediante un comunicado, pero Frank se llevaría a la mitad de la banda a su nuevo proyecto…

La consolidación: Frank Carter & The Rattlesnakes

Mucho tardaba un artista de su carisma y su magnetismo en formar un proyecto en solitario. Junto a Tom Mitchener (bajista) y Memby Jago (batería), procedentes de Pure Love, el guitarrista Dean Richardson completaría la formación de los Rattlesnakes, la formación que le acompañaría a partir de entonces en esta nueva aventura.

Su primer álbum Blossom vería la luz en agosto de ese mismo año. Compuesto por 10 canciones que nos devolvían al Frank Carter más duro. El de Watford parecía que se había vuelto a enfadar con el mundo, cosa que gustó a muchos de los fans que perdió con Pure Love. Si bien muchas de las canciones podrían catalogarse como cercanas al hardcore, la suciedad de las guitarras propias de otros géneros como el indie rock o el garage le daba un toque muy personal que le hace diferenciarse del resto de bandas del estilo. Vease “Juggernaut” como ejemplo de esto que comento.

De este disco destacaría también “I Hate you” un blues sucio que no podría encontrar acomodo en ninguno de sus anteriores proyectos. La letra también merece ser analizada con atención, puesto que pocas veces he escuchado una crítica tan directa hacia una persona, en general. En sus propias palabras, “esta canción es para aquella persona que todos tenemos en nuestra vida a la que odiamos tanto que la única razón que nos motiva a continuar y resistir es el mero hecho de verle caer algún día”. Efectivamente, Frank volvía a cantar sobre el odio.

El bueno de Frank comenzaba a ser reconocido en todo el mundo. Sus intensos directos y su ecléctica propuesta le llevaron a actuar en festivales tan variopintos como el Resurrection fest, el Reading festival, el Download festival o el Hellfest. En todos ellos, la crítica alabaría su actuación como una de las mejores del festival. Sus actuaciones en los festivales son 30 minutos de pura energía.

El verano del año pasado, después de estas actuaciones en los festivales, saldrían los primeros adelantos de Modern ruin, su nuevo álbum de estudio, publicado en enero de manera completamente autoproducida, siguiendo a rajatabla la filosofía DIY (Do It Yourself) del punk de los 70, puesto que el bajista Tom Mitchener se encargaría de producirlo.

En este nuevo disco nos encontramos canciones mucho más intensas y rockeras, asentándose definitivamente en el indie rock. “Lullaby” podría ser la canción que resumiera la esencia del disco, mientras que en “Snake Eyes” o “Wild Flowers” encontramos su vena más punk. Aunque mi canción favorita del disco posiblemente sea “Vampires“, donde se aprecia su acercamiento definitivo al indie rock y cuyo videoclip -rodado en su gira europea teloneando a Biffy Clyro– nos da una pequeña muestra de la intensidad y la energía que transmiten Frank Carter & The Rattlesnakes en directo.

Parece que la fama ha llegado definitivamente a Frank Carter, al que este mes de junio veremos por ejemplo en el mítico festival de Glastonbury. Pero hasta el momento, nadie le ha regalado nada, todo lo que ha logrado hasta ahora lo ha conseguido gracias a su trabajo, a unos directos repletos de pura energía, al hecho de reinventarse continuamente y siempre siendo fiel a sus principios, sin importarle un carajo todo lo que se haya hablado sobre él. Como comentaba al principio de este artículo, la figura de la estrella del rock debe de cambiar y adoptar nuevos valores. El tan manido “Sexo, drogas & rock ‘n’ roll” debería sustituirse por “sudor, lealtad y rock ‘n’ roll”, un lema que el propio Frank lleva tatuado en el corazón y no en su piel, que ya está lo suficientemente llena de tinta.

Un comentario en “Frank Carter o la rockstar del futuro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s